Consumo de tecnología
La Era Electrónica-Digital llegó para transformar nuestra forma de vivir.  Ha impactado, no sólo en el modo de comunicarnos sino que, también en el cómo, cuándo y dónde nos relacionamos, educamos, trabajamos y hasta en el uso de nuestro tiempo libre. Esta Era está caracterizada por su evolución frenética tanto en el software (programas y soporte lógico) como el hardware (aparatos y dispositivos) 
A diario vamos renovando nuestros dispositivos, herramientas, procesos, procedimientos y la conectividad que usamos para desarrollar nuestras actividades. A la creciente “democratización y universalización” de la conectividad del consumo de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en las últimas décadas se le agrega la conocida observación de  Gordon E. More, cofundador de Intel,  que expresa que, aproximadamente, cada 2 años se duplica el número de transistores («neuronas de silicio») en un circuito integrado, y por ende su capacidad de procesamiento de datos. Mientras que nos parece que el cuerpo humano llegó al “fin de la historia” de su tiempo evolutivo, la Era Electrónica vive en una revolución permanente que no nos da respiro.  
Los transistores son la resultante del uso intensivo del conocimiento más desarrollo (I+D) sumados al uso de materias primas y materiales de síntesis. Ahí está la clave del desarrollo sostenible futuro, ya que este desarrollo no sólo dependerá de la expansión sin límites del conocimiento, sino que también de la adopción de buenas prácticas ambientales. Éste conflicto entre el “desarrollo tecnológico y digital” y la disponibilidad del recursos naturales y energía, válido para cualquier actividad económica, será el dilema que debemos resolver a través de los modelos e ideas que dan fundamentos al desarrollo sostenible.
Desarrollo sostenible
Desarrollo sostenible
Los aparatos y dispositivos electrónicos son manufacturadas a partir de una combinación de dispositivos electro-electrónicos o electromecánicos que operan gracias a la electricidad o campos magnéticos. Pero son el resultado también del ensamblaje de un conjunto de diversas piezas o estructuras como gabinetes metálicos, cables, conectores, coolers, compresores, motores u otras piezas, partes o consumibles. Es decir, mediante el uso intensivo de materias primas como lo son plásticos, metales ferrosos y no ferrosos, metales preciosos, tierras raras, sílice, vidrio y otros materiales complejos. 
Es por esto que al desechar Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) sin tratamiento adecuado en lugares inapropiados (calles o junto a los demás residuos ordinarios para que terminen en rellenos sanitarios)  no sólo perdemos recursos muy valiosos, sino que también dispersamos por nuestro entorno (suelo, acuíferos y aire), riesgosos contaminantes como los metales pesados como el mercurio, cadmio, bromo entre otras sustancias peligrosas y/o tóxicas para la salud y los ecosistemas. Éstos contaminantes se infiltran o percolan en el subsuelo, y llegan al agua subterranea que es recurso para el consumo de otras personas y en general del ecosistema. En el caso de proceso inadecuados de reciclaje, tales como quemas de cables a cielo abierto, pueden migrar por el aire contaminantes hasta los cultivos y ganado de los cuales obtenemos nuestros alimentos, y empiezan a acumularse en nuestros tejidos incrementando los riesgos de contraer enfermedades tales como el cáncer, síndromes varios y riesgo de malformaciones.
Chatarra electrónica
Reciclaje informal RAEE
Así, a lo largo del ciclo de vida de los productos eléctricos y electrónicos, desde la obtención de materias primas, su transformación, manufactura, distribución, utilización y manejo de sus residuos, estos productos impactan enormemente el planeta. Según el Según el Instituto Federal Suizo de Ciencias de los Materiales (EMPA) la “huella ecológica” de un teléfono celular repercute  en el consumo de miles de kilogramos de minerales o petróleo, así como otros tantos miles de litros de agua y decenas de metros cúbicos de aire.
Garantizar una economía circular en la industria tecnológica de esta Era Electronica-Digital mediante la recuperación de materiales provenientes de los RAEE no es entonces una opción ni una moda verde, es fundamental para el desarrollo sostenible.  La explotación de los recursos naturales primarios (la minería y sus refinerías, la producción de petróleo y gas, la producción de fibras-celulosa) para el desarrollo de la tecnología hoy se debe ver complementada con esta nueva fuente secundaría de materias primas (minería urbana), lo que debe contribuir a reducir la necesidad de extracción primaria y con ello todos sus impactos ambientales los cuales son muy superiores comparados con el reciclaje. Materiales como las fibras o plásticos tienen una reciclabilidad o reúso  limitada o unas cuantas veces. Otros como los metales pueden reciclarse indefinidamente. 
Desarrollo sostenible
La chatarra es más fácil de procesar, es más barata, e impacta menos en el ambiente en comparación con la minería primaria, por lo que no es solamente mejor para el medio ambiente, sino para la economía. En los países mas desarrollados, por ejemplo, los metales de fuentes secundarias superan A más desarrollo de las economías, más reciclado o mayor minería urbana o recuperación secundaria. En Estados Unidos y Alemania, más del 70 % del acero y más del 35 % del cobre y el aluminio provienen de las chatarras.
Para dimensionar el impacto de la minería, que aporta una parte significativa  de los materiales usados en los productos tecnológicos, según los datos de un Informe de Impacto Ambiental de la firma Barrick Gold, realizado para el proyecto binacional Chileno-Argentino denominado Pascua Lama.
El proyecto está destinado a producir, a lo largo de su ciclo de operación unas 14,4 millones de onzas de oro (que equivalen a 447 toneladas del metal precioso). Ello implica, según lo declarado por los desarrolladores de Pascua-Lama que, se debe:
  • Dinamitar y remover unos 1.806 millones toneladas de roca de montaña mediante los denominados “open pit” o minería a cielo abierto.
  • Consumir en forma directa 170 millones m3 de agua, seguramente mucho más en forma indirecta.
  • Utilizar 379.428 toneladas de cianuro de sodio, sin lugar a dudas, unos de los contaminantes más riesgosos para la salud.
  • Utilizar 493.500 toneladas de explosivos.
  • Consumir 943 millones de litros de gasoil.
  • Disponer de 22 millones de litros de nafta.
  • Consumir 57 millones de litros de lubricantes.
  • Disponer de 110 MW de electricidad a lo largo del proyecto.
En comparación, de una tonelada de teléfonos celulares, se pueden recuperar aproximadamente 280 gramos de oro, 1.700 gramos de plata y 180.000 gramos de cobre (18 %), entre otras decenas de elementos y materiales compuestos como hierro, aluminio, zinc, estaño, otros metales preciosos y tierras raras.  Los costos de tratamiento por tonelada de celulares no llegan a 2.000 dólares por tonelada, y a lo cual debe agregar el refinado posterior que será variable en función de los materiales que quiera recuperar (Minería urbana y la gestión de los recursos electrónicos. – 1a ed. – Buenos Aires, 2013).
Uno de los aspectos mas destacables de la minería urbana, es que los volúmenes de recuperación dependen del nivel de cultura y compromiso de nosotros como consumidores y habitantes de las ciudades, pero también de esquemas adecuados de devolución que brinden facilidades a los habitantes para desechar adecuadamente los residuos y canalizarlos hacia los procesos logísticos de recolección. 
Empresas de reciclaje electrónico

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